La cineasta Paula Astorga impartió la Mesa Académica de Cine, en la que compartió con alumnos del Centro Cinematográfico del Sureste un poco de su historia de cómo entró al mundo del séptimo arte.

Platicó que todo empezó cuando en Michoacán, desde pequeña, iba a talleres de cuento y teatro, en donde le nació el deseo de ser escritora. En uno de esos cursos, uno de sus maestros les compartió una convocatoria de la embajada de Cuba, que era un Concurso de Crónica, Ensayo o Cuento, para ir a estudiar tres semanas en la Universidad de Cuba.

Entonces, ella y un amigo hicieron un ensayo con el que ganaron y fueron a ese país del Caribe. Estando allá conoció una convocatoria para estudiar un taller de seriados en la Escuela de San Antonio de Los Baños, “que es una escuela increíblemente inspiradora que fundó Gabriel García Márquez con otro grupo de intelectuales, en la que descubrí que escribir un guion era lo mío”, destacó.

Asimismo, mencionó que posteriormente entró al CCC de la Ciudad de México, donde conoció sobre el cine mundial y llevó clases con grandes cineastas. Narró cómo nacieron sus casas productoras donde realiza documentales, comerciales y videoclips musicales, así como su trabajo en lugares como Televisa.

También, en esta charla, que fue parte del Festival Cultural Ceiba 2017, el cineasta tabasqueño Jorge Paz habló sobre su experiencia de crear el Festival de Terror Voodo Film Fest, donde da oportunidad a jóvenes del sureste de presentar sus creaciones fílmicas principalmente en el género de horror.

Mientras tanto, en el Centro Cultural Ágora el público disfrutó de una grata velada musical, a través del concierto “Música, Arte e Ideas”, que ofreció el Ensamble de Música de Cámara de Tabasco.

A través del sonido del clarinete, piano, flauta y guitarra, así como de la voz de una soprano, transportaron al público a un viaje por los principales períodos artísticos de la música clásica, a través de piezas como: Aria Agitata da due venti, de la ópera Griselda, de Antonio Vivaldi; Aria parto, ma tu ben mio, de la ópera La clemencia de Tito, de Wolfgang Amadeus Mozart; Tarantella Op. 6, de Camille Saint-Saëns; Caballito, de Silvestre Revueltas, y La muerte del ángel, de Astor Piazzolla.

En Plaza de Armas, la lluvia no fue impedimento para que jóvenes y adultos se prendieran con la música de La Tuta Calletana, quien tocó canciones de su último álbum rock titulado Estilo Social, y de La Kruda Dominguera que cautivaron con su espectáculo El sonido caguamero del amor, impregnado de ska, reggae y cumbia.

Posteriormente la banda Los Victorios hizo brincar y bailar a los presentes con rolas de su concierto 5 con sabor a 20, como A tu lado, El gato hipnotizado y No te olvidé.

Por último, en la Sala de Arte Antonio Ocampo Ramírez se proyectó el filme Tanta agua, una coproducción de Uruguay, México, Holanda y Alemania, dirigida por Ana Guevara y Leticia Jorge, que presenta la historia de Lucía, una adolescente de 14 años, quien se va de excusión a una cabaña, junto a su hermano y padres divorciados.

Cuando llegan, el panorama es desalentador. Meterse en las piscinas está prohibido por una tormenta eléctrica. Alberto, el padre, intenta distraerlos para arreglar el fracaso en que se ha convertido esa excursión familiar. Cuanto más lo intenta, menos lo consigue.